El miércoles de esta semana, mientras manejaba dirijiendome a casa pensaba en algunas cosas que me dijo una amiga que vi el mismo día. Llegó a la conclusión de para conocer a una persona, al menos su esencia no hace falta mucho tiempo ni muchas palabras para captarla. Me dijo muchas cosas que pensé que no podría obtener de mi tan fácilmente, al menos yo pensaba que los diluía un tanto, tornandose quizá irónicos.
No sé porque pero cuando la vi en esa tarde noté algo distinto, algo que antes no senti por alguien con quien me acababa de entrevistar, como si el juego de miradas fuera acompasado por un reloj que no mostraba la cara. De pronto me olvidé de muchas dolencias y el tiempo me envolvió en sus mantos, quitandome nociones o prejuicios con los que fui fabricado.
Una noche bella, una noche donde la esperanza resurgió una vez muerta, sus cenizas ceñidas una a una como si se aferraran al último soplo de vida posible logrando apenas esbozar una sonrisa en mi rostro y diciendome a mí mismo “Esta vez será”, de pronto en una rafaga de pensamientos del pasado surgieron sensaciones no muy agradables, experiencias inoportunas y problemas vigentes.
Veámos que pasa, en adelante el funcionamiento de lo que pienso o intento construir, solo el tiempo lo dirá y me dará sus razones para sí tomarla o no por hecho.
echo $SALUDOS;