#No voy a hablar nada del título de la obra de M. Kundera, así que siento si los decepcioné…
Sin duda creo que elegí mal la ocupación que yo quería, ¿o es la ideal por permitirme llegar a estas conclusiones?, realmente no lo sé, pero quisiera saberlo…
Empiezo a comprender a lo que se refería un autor con el estado de Decadence, y digo autor por no darle crédito sobre valorado ni mucho menos cambia mi idea sobre él. Pongo a título de prueba el mejor estado para reflexionar. Sin duda funciona y está propenso a errores muy graves, pero es un buen estado para internizar todo, donde se coteja lo que perdemos contra lo que tenemos, siempre saldrá victorioso aquello que ya no poseemos o que jamás tuvimos. Si salimos del foco del yo, vemos que pueden tornarse como cosas sin sentido o incluso con una importancia mínima, lo digo por el hecho de catástrofes como la sucedida en Haití o yo escribiendo sobre esto.
Cada vez se hace más común mi sensación de estar solo en el mundo, como si todas las personas a mi alrededor fueran árboles, con las cuales apenas y compartimos pequeños fragmentos que se esfuman segundo a segundo, retrocediendo siempre a una misantropía absurda. Recuerdo que antes, hace tan solo unos años, el estar con determinadas personas me hacia entrar en calma, con otras me llenaba de energía y con las siguientes simplemente no pasaba algo.
Por un lado mi yo buscador de la felicidad, por el otro aquel que no está dispuesto a ceder un ápice si no es lo “lógico” siempre en constante lucha en todo y para todo. Me pregunto si a todas las personas le llega a pasar alguna cosa similar, más allá de estar chipil, sino como forma cotidiana de vida. Creo que se aplica lo que alguna vez una amiga certeramente contestó ante una pregunta que en esos tiempos era una verdadera incógnita -” ¿Oye, por qué las mujeres no son coherentes en su actuar?” -Tardó tan solo unos segundos en contestar -”Es que somos más sentimentales” -Eso tiene mucha coherencia, o sea, el actuar en base a los factores emocionales que en ese momento, día, hora, (no sé que intervalos o medidas de tiempo usen xD) como también factores fisiológicos o climáticos, que sé yo, todo aquello que pueda alterar su estado de ánimo.
El primero de mis Yo’s es diminuto, pero lo suficientemente grande como para agravar cualquier idea radical de abandonar un todo o para ceder el control a aquella supuesta ligereza de pensamiento que se traduciría en felicidad instantánea ¿cierto?…¿Si continuo con la teoría en términos burdos puedo decir que los más estúpidos tienden a ser más felices?…Siendo el otro extremo, ¿mientras más listo eres más infeliz?…¿La excepción hace la regla?…Creo que hay algo en mi sangre que provoca ciertos desvarios Jajaja.
Y es que realmente me doy cuenta que no quiero ser uno u otro, sino que cada uno actúe conforme sea necesario, como se disponga en el momento la situación, sin cuestionamientos ni dudas, total y determinante frivolidad para el actuar de cada uno. Ya me ha pasado en ciertas ocasiones y realmente puedo decir que es más fácil y mucho mejor, es decir, en ambos casos gano
, lo malo que no es a voluntad esa “ilumincación”.
Siento que estoy a un paso de lo inverosímil y las quimeras, alejándome de aquello que creía como cierto o lo que mis ideales establecen, ¿Así se siente cuando evolucionamos?, al final de cuentas se supone que el humano lo hace a cada rato ¿no?. Hasta que el destino me alcance
Una rutina que a poco me mata, un apoco que me convierte en un ente, una monotomía que me oxida. Creo que eso lo cambiaré a mediano plazo, hay cosas que siempre he tenido en mente hacer, una de ellas es divetirme en el trabajo, cosa que ya no está pasandome mucho, apenas hay destellos (cuando hay problemas), pero no los suficientes como para convencerme que quiero pasar mi vida así. La cordura del ser humano está sujeta al tiempo que no pase pensando consigo mismo. Es decir, si pasas mucho tiempo estando contigo mismo, aquel complice se vuelve un lastre, no dejando mejor camino que la locura, mientras te encuentres activo u ocupado aquél será tu segundo, es decir, tu voz interna que vocifera al oído y te ayuda a tomar decisiones (malas o buenas). Por aquel entiendase lo que comunmente llamamos “conciencia”.
Fue divertido escribir esto, ya que lo he hecho en dos fases, en la primera más fatalista y en la segunda más hilarante, dejando una honda impronta entre una y otra. No explicaré el porque de cada una, pero creo que está “a hojas vistas”. En este momento noto que realmente me debrayo mucho, pero bueno, nada que algún farmaco no pueda evitar =P.
echo $SALUDOS;